Zacatlán:Leyendas
 
   
   
   


En el año de 1896, el pueblo de Zacatlán se conmocionó por una noticia poco creíble, pero que abrigó el temor y la superstición en los semblantes de todos aquellos que escucharon o vieron la aparición de una ave de fabulosas dimensiones.

 

La noticia corrió como reguero de pólvora y “El Eco de Zacatlán” y el “Hijo del Ahuizote”, periódicos de la época., transcribieron los hechos. Y cabe destacar que las personas desde antes del atardecer se iban a sus casas a encerrarse a piedra y lodo.

 

Y no era para menos esta aparición, según se cuenta, tenía ya por costumbre abalanzarse sobre los niños principalmente. Aquella fantástica ave que asoló a la región durante algún tiempo decían que era un nahuál o algún brujo que vivía más abajo de la barranca. Todo se podía contar.

 

Lo que sucedía realmente es que no sabían de donde procedían aquellos ruidos, cuando todos estaban en sus casas y en la quietud de la noche, sólo se escuchaba un batir de alas estruendosas y el ulular del viento al pasar entre el ramaje de los árboles.

 

No faltó un desprevenido que no creía en cuentos de gente desocupada y andaba por la calle como nada, y que fuera entonces atacado por aquella cosa voladora. Hubo, cuentan los chismes, muchas víctimas, por más de dos meses mantuvo aterrorizados a los pobladores de las inmediaciones de la barranca. Algunos persistían en la idea de que era un nahuál, es decir, el famoso brujo que vivía en alguna parte de la barranca. Por lo que se formó un grupo de los más decididos para ir a acabar con aquel singular personaje que supuestamente era el nahual transformado en ave gigantesca. Entonces una mañana aquel puñado de osados hombres armados hasta los dientes bajaron hasta la barranca a buscar la casa donde vivía el susodicho brujo. Durante toda la mañana y tarde buscaron infructuosamente; la noche les caía encima, pronto vieron una luz que brillaba entre los árboles, se acercaron cautelosamente a una cabaña que estaba en un recodo y animados por la idea que los había llevado hasta ahí. Obraron resueltamente, penetraron al interior de la humilde choza, encontraron al brujo postrado entregado a una extraña ceremonia, este, al verse descubierto, silbó una melodía de raras modulaciones y al momento se escuchó un graznido aterrador que heló la sangre de aquellos hombres decididos, pero estos, pasados el momento de desconcierto, sacaron sus machetes y salieron a enfrentarse al ave gigantesca resueltamente y no sin un poco de miedo reflejado en sus rostros y miembros. Al poco tiempo habían acabado para siempre con la amenaza aquella. Al volver nuevamente a la cabaña para ajustar cuentas con el brujo, éste había desaparecido. Lo buscaron, pero todo intento fue inútil, no lo hallaron por ninguna parte.

 

Regresaron a sus hogares, contándose después a todos aquellos que los escucharon, su fabulosa e increíble aventura. Se formó al correr de los años la leyenda del ave fantástica de la barranca. pero cierto o no, los hechos quedaron registrados en las mentes de aquellos hombres sencillos de campo que fueron nuestros antepasados.

 

 

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